Buscar este blog : Garúa, cuentos y relatos

miércoles, 21 de octubre de 2015

Querida hermana





   Hoy el día amaneció frío. Sabes que en otoño el sol no calienta casi. Es como si intentara prepararnos para el rigor del invierno. Nunca me gustó el invierno ¿recuerdas? Es oscuro, húmedo y triste. Siempre ha provocado en mi ánimo una especie de abatimiento y melancolía, que aún no he podido controlar. El otoño es cálido. Desde la ventana del comedor veo filtrarse el sol entre las ramas de las acacias. Los benteveos y los horneros cantan y se entrecruzan en vuelos cortos ¿no los escuchas?

  Con respecto a mí, te diré que estoy bien. A veces, cuando hay mucha humedad  o mucho frío, me duelen un poco los huesos, aunque  no sé exactamente si son los huesos o los años los que me duelen. La casa, me preguntas, está como cuando te fuiste. El  jardín está hermoso, ¿no lo has visto aún? ¡tienes que verlo! don Juan lo ha llenado de alegrías  que han florecido por todos los canteros. Tus malvones rojos, blancos y matizados están en flor y las últimas rosas aún mantienen sus tallos enhiestos.

Hoy entré en tu dormitorio y cambié el cubrecama azul por la manta blanca en croché con rositas y madroños, que te llevó tantas horas de trabajo y que quedó tan bonita. Todas las tardes abro un poco los postigos de tu habitación y  mientras  un airecito suave juega con las cortinas, dejo que un rayo de sol acaricie los portarretratos que  dejaste sobre la cómoda. Desde allí te siguen sonriendo los seres que te amaron. También entro de noche, antes de acostarme, sabes, para dejar encendida la veladora de tu mesa de luz. El resplandor se refleja en el corredor y yo me siento  acompañada. Es como si aún estuvieras aquí. Hasta creo oír pasar las hojas de los libros que leías casi hasta el amanecer.

 La casa me resulta un poco grande. Tengo vecinos nuevos. Donde vivía doña Eloísa, se mudó  un matrimonio con dos niñas. Son buenos. Me vienen a ver y se han ofrecido para lo que necesite.  Les ofrezco uvas. Los parrales están cargados y se inclinan con el peso de los racimos que inundan la casa con su olor a vino. Te gustaba ese olor. Yo lo recuerdo. Te reías trepada a una silla cortando racimos y comiendo las uvas una por una. Un verano hicimos vino, ¿te acuerdas? No lo pudimos tomar. Nos quedó horrible. Lo tiramos antes de que alguien se enterara, para que no se rieran de nosotras. Fue nuestra primera y última vendimia. Después, nos reíamos las dos a escondidas.

Habrás visto que tengo un perro ¿ por qué te extraña? A mí siempre me gustaron los perros en la casa. A ti nunca te gustaron. Los perros afuera, decías. Llenan todo  de pelos y de pulgas. De nombre le puse Chispa. Lo encontré en la calle un día que venía del mercadito. Me siguió, movía la cola y me miraba con sus ojitos pardos. Es mediano, de pelo corto color café.

Esa tarde lo dejé entrar y le di agua. Él tomó a grandes sorbos y luego se echó junto a las macetas de tus malvones. Desde entonces me acompaña. Ladra cuando oye algún ruido y cuando llaman a la puerta. Últimamente estoy un poco distraída, y él se ha convertido en mis ojos y mis oídos. Me gusta verlo echado a mis pies, cuando tejo o cuando leo.  

¿Por mis hijos, me preguntas ? Están bien, pero muy lejos, ya lo sabes. Luis en Boston, Miguel en Tenerife, y Alicia  y Marcela en Barcelona. Cada vez, los que emigran se van  más lejos.

 No he visto nacer a mis nietos ni los he visto crecer. Sé muy bien que se fueron buscando un mejor futuro para sus hijos. Todas los meses recibo cartas  de uno o de otro. Me giran dinero, para que no me falte nada, dicen. Parece que hoy, en el dinero, se encuentra la solución de todos los males que nos aquejan.  La casa, hermana, es demasiado grande para mí, pero yo la cuido y la conservo, por si algún día alguien vuelve


Aunque sabes, a veces me detengo a pensar en los hijos que crié, la familia grande que formé con tanto amor, y no sé, querría que alguien me dijera cuándo, en qué momento equivoqué el camino...

4 comentarios:

  1. Hermoso relato, me encantan tus cuentos, siempre los espero. Gracias!!! Un cariño.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Griselda por tu lectura. Abrazo.

    ResponderEliminar